Hace meses que no escribo nada, semanas que me planteo hacerlo y días que siento la necesidad de expresar algo, aunque no sepa aún muy bien qué es lo que quiero decir. Han cambiado muchas cosas en los últimos días, en todos lo niveles, ha habido noticias buenas y no tan buenas, expectativas cumplidas e ilusiones que entran en riesgo de perderse.
Ni siquiera sé aún si debería escribir nada. Pero he llegado a una conclusión reveladora, hasta refrescante, aunque no termina de ser tan motivadora como yo esperaba. Soy una buena persona, creo que mucha gente podría decirlo aunque yo no debería hacerlo. Sin embargo, muchas veces me planteo si no debería ser un poco más... frío o egoísta, en determinadas situaciones. Estoy seguro que eso haría la vida más sencilla. No sólo para mi, sino también para las personas importantes para mi. Muchas veces es mejor, aunque duela, apartarse del camino y dejar que la vida de cada uno siga su curso según sus propias elecciones, aunque eso te haga pasar por estúpido.
Cuando entregas incondicionalmente todas tus energías a algo que luego notas como se desvanece poco a poco... bueno, es frustrante, la verdad. Lo siento porque sé que sintiéndo esto hago daño a alguien muy muy especial, y eso es lo último que quiero. Por eso lo de reflexiones y reinvenciones. Para no hacer daño, ni a mi, ni a esa persona, a ti. Hemos caminado juntos en cada paso de nuestros caminos estos últimos meses, nos hemos ayudado, apoyado, soportado y aguantado. Nos hemos decepcionado y perdonado, hemos crecido juntos y hemos aprendido a conocernos, el uno al otro y a nosotros mismos. Mi naturaleza pesimista (aunque algunos lo negarán y dirán que no conocen a nadie más optimista que yo... tranquilos, eso es sólo una fachada muy bien puesta que a veces cuesta horrores mantener) me lanza hacia la desesperación en muchos aspectos, y simplemente a veces es muy difícil de controlar.
A tu lado he aprendido una valiosa lección, que ya creía conocer, pero no era cierto. Se trata del respeto y la confiaza mutua, de permanecer juntos pase lo que pase, siempre al pie del cañón. Sé que cuándo yo te necesite estarás para mi al igual que yo lo he estado, estoy, y estaré para ti. Esa naturaleza pesimista me hace entristecerme a veces por no ser capaz de ayudarte aún más, de estar aún más cerca de ti, pero este planteamiento es equivocado. Tú no necesitas que yo te ayude, sabes cuidar de ti. Siempre lo has hecho. Y seguirás haciéndolo esté yo o no. Por eso es que estoy reinventándome un poquito, porque en realidad siempre hemos sido y actuado así, disfrutando de cada día, de cada minuto, de cada proyecto juntos, en su momento. Hemos hecho planes, hemos soñado, y eso no debería terminar. Sé también que ninguno, y me incluyo, y te incluyo, lo hacemos fácil a veces, que nos cuesta ponernos en el lugar del otro para comprender sus razones, motivaciones, acciones y hechos. ¿Porqué cambiar esa forma de ser, de sentir, simplemente por razones puramente egoístas? Ni yo soy un salvador ni tu necesitas salvación. Simplemente apoyo, cariño, respeto, pasión... lo que tenemos cada día, sin condiciones ni esperar nada a cambio. Simplemente porque nace así.
Ahora que cada vez queda menos para tus sueños y los míos, decirte que me encanta compartirlos, y que en vez de ser tuyos o míos sean nuestros, sobra. Pero no me malinterpretes, no quiero decir que no los compartamos, sino que decirlo no tiene mucho sentido porque desde siempre los hemos compartido, desde el inicio. Sin tí, muchas cosas no hubiesen sido posibles, y sin mi, tú también estarías un poquito más lejos de tus sueños. Pero eso, que vemos ahora con la perspectiva del tiempo, no ha surgido de un día para otro. Llevamos un gran trabajo y esfuerzo detrás, y merece la pena aprender a disfrutar de todo, dejando de lado las preocupaciones sin sentido que a veces nos asaltan y nos impiden disfrutar de todo lo conseguido. Sé que me agradeces, aunque sabes que no es necesario que lo hagas, igual que yo te agradezco y sé que no es necesario que lo haga.
Mientras podamos, disfrutemos. Cada uno tenemos nuestro camino, pero los recorremos juntos, y de tanto en tanto, en algunas noches frías, se cruzan y saltan chispas. Disfrutemos de eso, de cada minuto que podamos tener. Concentrémonos en hoy sin pensar qué pasará mañana. Porque, sin dudas, mañana será hoy y volveremos a disfrutar.
Cuando pensaba sobre qué escribir, sólo me venían a la cabeza pensamientos tristes. Luego reflexionaba, y percibía lo que debe ser, el fondo, lo único importante sin maquillar por detalles vanos. Sabes que en ocasiones, pequeñas cosas sin importancia enmascaran lo realmente importante. Si somos capaces de abstraernos, de elevarnos sobre todo eso y darnos cuenta de lo que realmente nos une, conseguiremos todo lo que deseamos. Hace poco leí algo parecido a esto, y la verdad, creo que fue lo que me hizo reflexionar. No tenemos derecho a imponernos, juzgarnos, ni sentir lástima de nosotros mismos. Somos quienes somos, y lo único que debemos hacer es aceptarnos como siempre hemos hecho. Lo que nos une, para bien o para mal, es mucho más profundo que cualquier convencionalismo.
Esto es para ti, si, para vosotros. Ya sois parte de mi. Ya somos una familia. Y para cuidarnos, simplemente hace falta estar, nada más. Y tú estás, y yo estoy. Soy feliz, estoy orgulloso de que seáis parte de mi, y quiero que tú también lo seas, feliz, y que estés orgullosa de que yo sea parte de vuestra vida. Así debe ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario