5/12/10

De sangre seca

Literalmente. De sangre seca. Qué razón tenía mi madre, para variar, jejeje, cuando me decía: si te manchas de sangre, lava la ropa primero con agua fría o nunca desaparecerá. Pues bien, como soy perezoso, y me hacen falta pantalones, y la economía no está para comprar unos nuevos y volver a mancharlos, después de 2 semanas metidos en una bolsa, he rescatado unos pantalones de trabajo que quedaron impregnados de sangre en una de las últimas monterías a las que fuí.

Yo pensaba que no se podría hacer nada... total, son oscuros, apenas si se nota. Pero el olor... no se si es sangre, sangre seca, sangre podrida, sangre de jabalí... un olor fuerte, intenso. Tanto que he tenido que encender un cigarrillo tras ver la sangre diluirse entre agua y jabón, escapando entre mis dedos. La verdad, impacta. Uno nunca se plantea cómo hacen en las películas de asesinatos, cuando recogen los restos de un crimen o los familiares tienen que limpiar o tirar las ropas manchadas de la víctima. Desde ahora, las veré desde otra perspectiva.

Porque la sangre se limpia con frío, y el pantalón, ahora en la lavadora, saldrá como si nada hubiese pasado.

La vida misma.

4/12/10

De proyectos

Ays, si es que me pongo sentimental... jejeje.

Se acerca el día, bueno, los días. Estoy emocionado e ilusionado. Tras muchas tensiones, algún disgusto, flaquezas, ánimos, empujones (gracias de nuevo...) y persistencias, ya se vislumbra el comienzo de nuevas etapas.

He parado un ratito a beber una cerveza bien fria, entre otros vicios saludables que tengo, y pienso en lo que está por venir. En unos días, me mudo. He pasado aquí los últimos casi tres años de mi vida, con cosas buenas, muy buenas, otras no tanto, y otras mucho peores. He vivido momentos espectaculares, increíbles, acompañado o no. Hay personas que han llegado, otras se han ido. El sofá tiene la forma de mis reales posaderas, jajajajaja. Pero me voy, y me ilusiona saber que voy a tener, por fin, mi casa. Bueno, digo mi casa, aunque quisiera usar otra palabra que no diré jejeje. 

Me caso, con el banco. Qué razón tenía Fran, cuándo me propusieron matrimonio y él pensó que se trataba del banco, aunque yo no lo veía, jajaja. Cuando dije "me caso", él dijo: "con el banco???" jajajaja. Pues eso parece. A falta de pan... jajajajaja.

Bromas aparte, y aunque querría compartir gastos, ya lo sabes, me ilusiona que formes parte de esto también. Ahora, terminando la cerveza, toca organizar el traslado. Quedan 50 días para mi, mucho menos para ti.

De reflexiones y reinvenciones (una carta)

Hace meses que no escribo nada, semanas que me planteo hacerlo y días que siento la necesidad de expresar algo, aunque no sepa aún muy bien qué es lo que quiero decir. Han cambiado muchas cosas en los últimos días, en todos lo niveles, ha habido noticias buenas y no tan buenas, expectativas cumplidas e ilusiones que entran en riesgo de perderse. 

Ni siquiera sé aún si debería escribir nada. Pero he llegado a una conclusión reveladora, hasta refrescante, aunque no termina de ser tan motivadora como yo esperaba. Soy una buena persona, creo que mucha gente podría decirlo aunque yo no debería hacerlo. Sin embargo, muchas veces me planteo si no debería ser un poco más... frío o egoísta, en determinadas situaciones. Estoy seguro que eso haría la vida más sencilla. No sólo para mi, sino también para las personas importantes para mi. Muchas veces es mejor, aunque duela, apartarse del camino y dejar que la vida de cada uno siga su curso según sus propias elecciones, aunque eso te haga pasar por estúpido.

Cuando entregas incondicionalmente todas tus energías a algo que luego notas como se desvanece poco a poco... bueno, es frustrante, la verdad. Lo siento porque sé que sintiéndo esto hago daño a alguien muy muy especial, y eso es lo último que quiero. Por eso lo de reflexiones y reinvenciones. Para no hacer daño, ni a mi, ni a esa persona, a ti. Hemos caminado juntos en cada paso de nuestros caminos estos últimos meses, nos hemos ayudado, apoyado, soportado y aguantado. Nos hemos decepcionado y perdonado, hemos crecido juntos y hemos aprendido a conocernos, el uno al otro y a nosotros mismos. Mi naturaleza pesimista (aunque algunos lo negarán y dirán que no conocen a nadie más optimista que yo... tranquilos, eso es sólo una fachada muy bien puesta que a veces cuesta horrores mantener) me lanza hacia la desesperación en muchos aspectos, y simplemente a veces es muy difícil de controlar.

A tu lado he aprendido una valiosa lección, que ya creía conocer, pero no era cierto. Se trata del respeto y la confiaza mutua, de permanecer juntos pase lo que pase, siempre al pie del cañón. Sé que cuándo yo te necesite estarás para mi al igual que yo lo he estado, estoy, y estaré para ti. Esa naturaleza pesimista me hace entristecerme a veces por no ser capaz de ayudarte aún más, de estar aún más cerca de ti, pero este planteamiento es equivocado. Tú no necesitas que yo te ayude, sabes cuidar de ti. Siempre lo has hecho. Y seguirás haciéndolo esté yo o no. Por eso es que estoy reinventándome un poquito, porque en realidad siempre hemos sido y actuado así, disfrutando de cada día, de cada minuto, de cada proyecto juntos, en su momento. Hemos hecho planes, hemos soñado, y eso no debería terminar. Sé también que ninguno, y me incluyo, y te incluyo, lo hacemos fácil a veces, que nos cuesta ponernos en el lugar del otro para comprender sus razones, motivaciones, acciones y hechos. ¿Porqué cambiar esa forma de ser, de sentir, simplemente por razones puramente egoístas? Ni yo soy un salvador ni tu necesitas salvación. Simplemente apoyo, cariño, respeto, pasión... lo que tenemos cada día, sin condiciones ni esperar nada a cambio. Simplemente porque nace así.

Ahora que cada vez queda menos para tus sueños y los míos, decirte que me encanta compartirlos, y que en vez de ser tuyos o míos sean nuestros, sobra. Pero no me malinterpretes, no quiero decir que no los compartamos, sino que decirlo no tiene mucho sentido porque desde siempre los hemos compartido, desde el inicio. Sin tí, muchas cosas no hubiesen sido posibles, y sin mi, tú también estarías un poquito más lejos de tus sueños. Pero eso, que vemos ahora con la perspectiva del tiempo, no ha surgido de un día para otro. Llevamos un gran trabajo y esfuerzo detrás, y merece la pena aprender a disfrutar de todo, dejando de lado las preocupaciones sin sentido que a veces nos asaltan y nos impiden disfrutar de todo lo conseguido. Sé que me agradeces, aunque sabes que no es necesario que lo hagas, igual que yo te agradezco y sé que no es necesario que lo haga.

Mientras podamos, disfrutemos. Cada uno tenemos nuestro camino, pero los recorremos juntos, y de tanto en tanto, en algunas noches frías, se cruzan y saltan chispas. Disfrutemos de eso, de cada minuto que podamos tener. Concentrémonos en hoy sin pensar qué pasará mañana. Porque, sin dudas, mañana será hoy y volveremos a disfrutar.

Cuando pensaba sobre qué escribir, sólo me venían a la cabeza pensamientos tristes. Luego reflexionaba, y percibía lo que debe ser, el fondo, lo único importante sin maquillar por detalles vanos. Sabes que en ocasiones, pequeñas cosas sin importancia enmascaran lo realmente importante. Si somos capaces de abstraernos, de elevarnos sobre todo eso y darnos cuenta de lo que realmente nos une, conseguiremos todo lo que deseamos. Hace poco leí algo parecido a esto, y la verdad, creo que fue lo que me hizo reflexionar. No tenemos derecho a imponernos, juzgarnos, ni sentir lástima de nosotros mismos. Somos quienes somos, y lo único que debemos hacer es aceptarnos como siempre hemos hecho. Lo que nos une, para bien o para mal, es mucho más profundo que cualquier convencionalismo.

Esto es para ti, si, para vosotros. Ya sois parte de mi. Ya somos una familia. Y para cuidarnos, simplemente hace falta estar, nada más. Y tú estás, y yo estoy. Soy feliz, estoy orgulloso de que seáis parte de mi, y quiero que tú también lo seas, feliz, y que estés orgullosa de que yo sea parte de vuestra vida. Así debe ser.


9/9/10

De trámites

Como ya dije anteriormente, mi contrato terminó hace unos días. Todos sabemos ya a estas alturas cómo funciona la administración, así pues, con retrasos de todo hasta el último minuto (bendito Agosto), la empresa ha decidido hornarme con el "Certificado de Empresa", imprescindible para acceder a las prestaciones, el paro, vamos. Cuál es mi sorpresa, que sólo tuve que esperar 14 días de los 15 que tenemos para solicitarlo, más luego casi 2 horitas de nada hasta poder entregar papeles y demás. Pero la cosa no acaba aquí. Una amable señora, cuya mayor ocupación consiste en dar números de turno (si, si, en eso... aprieta un botón, sale un número como en la carnicería, y te lo da, poco más), pues me dió mi número. Hay 3 posibilidades: F, S o C. F: información, S: Solicitudes (está claro), y C: Completar (supongo, por lo que ahora contaré). Pues cuando le dije a la amable señora que venía a Solicitar la prestación por desempleo, me dio un número de la F. Y yo sin saber nada. Dos cigarros después, entre los cuales me hice amigo de un promotor de cursos para desempleados (ya no doy la mañana por perdida), llegó mi turno, y claro... la letra F es InFormación, no Solicitud (S). Por suerte aún queda gente amable en estas situaciones y me pasaron a una mesa S sin tener que esperar otras dos horas con nuevo número.

Peeeeeeroooooo.... ¿qué ocurre ahora? resulta que tengo todo para solicitar el paro, no falta nada, pero según parece durante un periodo de mi vida laboral estuve trabajando a media jornada, y el INEM necesita un certificado que diga que trabajaba de lunes a viernes. L-V. No es que eso vaya a suponer mucho trabajo, claro, apenas otra mañana perdida, pero ahora voy sobre seguro... cuando lo consiga, y regrese a las oficinas del INEM, tengo que solicitar la letra C, de Completar. Vamos, digo yo que será por eso que le han puesto C. Porque es para Completar. Y eso, me lo avisaron los de la letra S.

5/9/10

De las buenas sensaciones

Ayer por fin recibí la buena noticia de que, un día antes del fin de plazo, puedo dar por cerrada y definitiva mi candidatura a la beca portuguesa. Ahora miro atrás, a los meses anteriores y me doy cuenta de que llevo trabajando en este proyecto desde marzo más o menos. Eso son, si las matemáticas no me fallan, unos 6 meses. Seis meses en los que, unos días más y otros menos, he ideado, redactado, perfilado un proyecto de investigación que si es premiado con la beca me dará la posibilidad de realizarme durante los próximos 4 años.
Creo que ya lo dije en otra ocasión, pero tengo mucho que agradecer a mucha gente. Kele, João, Rita, Carlos, Amadeu, Lucía, Christian, Andrés, Pelayo, Joaquín... tanta gente que de una u otra forma me ha ayudado a tenerlo listo a tiempo, me han dado su apoyo, sus ideas, sus felicitaciones y sus consejos.

Ahora es cómo si de pronto desapareciese un peso, una carga enorme de la que me siento liberado, porque ahora ya no está en mis manos. Sólo queda esperar y confiar en la suerte. No, no en la suerte, sino en que el trabajo está bien hecho y los responsables de la concesión de las becas sabrán verlo.

Y me doy cuenta de cómo tienen que hacerse algunas cosas, y de cómo una vez hechas se llena el pecho de orgullo por uno mismo y su trabajo y esfuerzo. Eso si, mi naturaleza negativa y a veces pesimista me obliga a recelar de la buena suerte y las buenas sensaciones, aunque con unos límites. Me niego a no disfrutar de esta sensación que tengo ahora mismo. Como dije, ya no está en mis manos.

Como me dijeron el otro día, no puedo quedarme esperando a una sóla respuesta, que razón tienes. Pero tener este proyecto que me ha llevado tanto ya terminado me da fuerzas para seguir y preparar más cosas. Así que vamos a por ellas. Quizás, con suerte, despues de todo incluso pueda ser yo el que escoja donde ir :)

27/8/10

Si es que no hay nada como quejarse....

Jajajajaja pues eso... ¿cuánto ha pasado, 15 minutos de terror y aromas varoniles?

No hay nada como quejarse para que se solucionen los problemas. Veremos si los portugueses dicen lo mismo jajajaja.

Voy a reconciliarme con mi anhelada ducha fria :)

De cuando necesitas una ducha y estalla una tubería

Pues si, hay que joderse... llega uno cansado del trabajo, inevitablemente se duerme en el sofá antes de comer, o no, pero come en estado zombie, con un ojo abierto y el otro a medias, esperando fervientemente el momento de retirar los platos, que llega por fin... los lleva a la cocina pensando "cuando despierte recogeré este desastre...", confiado... se despierta lleno de ilusiones por la duchita que ya demora demasiado, y cuando está terminando de fregar los cacharros... va y estalla una tubería en el centro de la ciudad y cortan todo el agua.

Alli quedan los platos enjabonados, a medias enjuagados con agua embotellada, más que nada por no dejarlos así, hasta que te das cuenta de que si sigues así no podrás beber (y con este calor.... ahora mismo sólo tengo un litro de agua, afortunadamente bastante cerveza, eso si jejejeje) y de que ese momento que esperabas, esa ducha fresquita, ese jabón, el agua enfriando y limpiando, no llegará hasta dios sabe cuando. Y entonces es cuando te das cuenta del "aroma" que desprendes tras un duro dia de trabajo, y de que no se irá por mucho que lo intentes, y de que llegan visitas, y de que... en fin, ya sabéis de que hablo.

No se da cuenta uno de lo que tiene hasta que le falta. A tomar por saco. Solución: saturar la casa con incienso a ver si eso ayuda... ¿Dónde coño hay en esta ciudad un lugar para tomar una ducha?

Eres el visitante número...